Sentar cabeza
Hoy tuve uno de esos días de aburrimiento extremo que suelo padecer bastante seguido… Así que decido dar una vuelta en auto para ver la puesta del sol en Richmond mientras retomo la cuestión del manejo que tengo olvidada desde hace un par de meses. No fue fácil acostumbrarme al lado izquierdo, pero es un logro que me debo reconocer. Costaron unos cuantos años de adaptación como peatón en primer lugar y una resistencia extrema a olvidarme todo lo aprendido cuando manejaba por el otro lado. Para una persona que no distingue la izquierda de la derecha es bastante mérito. Los caminos se bifurcan, mis pensamientos son grandes y tal vez mis ganas de perderme también... Salí de casa pensando en sentar cabeza. Es un tema que me viene dando vueltas hace rato y me mortifica muchas veces. Sentar cabeza he ahí la cuestión. Yo no quiero sentar cabeza, nunca quise... Cuando a los 8 años la señorita Raquel –pequeña y feroz- me puso una nota de mala conducta –por hablar en clase- y me mandó a devolver...