El sí fácil
Siempre me llamó la atención la gente que recauda fondos para organizaciones de beneficencia en la calle. Funciona muy bien en Inglaterra. Se los ve muy motivados persiguiendo gente por la calle, sonríen, saben como llamar la atención. Por supuesto que les huyo en cuanto los veo, no los entiendo, ¿a quien se le puede ocurrir donar dinero en la calle?- pienso- dejar los datos de su tarjeta de crédito a estos chicos divertidos que nos sacan una sonrisa en medio de marchas mundanas. Por otro lado apoyo –aunque sea mentalmente- a toda organización de beneficencia que haga cualquier esfuerzo por salvar el medio ambiente, los animales en peligro de extinción, los niños con hambre, mujeres maltratadas, etc. Hoy fue mi turno. Mientras esperaba en la puerta de un teatro en la zona de Leicester Square se me acercó un chico de remera naranja y carnet en la mano. Ya había huído ávidamente un rato antes de otros dos que habían querido “atraparme” en la vereda de enfre...